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Lecciones que deja una historia de éxito: operadores de puertos privados en América Latina y el Caribe

En medio de la pandemia de COVID-19, el transporte marítimo continúa siendo esencial para la economía mundial. Los puertos operados por el sector privado históricamente han tenido un mejor desempeño, mayor flexibilidad y una adopción más veloz de nuevas tecnologías, factores clave para salir de la crisis.

En un momento difícil para las economías de América Latina y el Caribe (ALC), el papel del sector privado en la gestión de los puertos comerciales es una historia de éxito que nos deja lecciones sobre cómo asegurar el abastecimiento de alimentos y bienes esenciales en la región, y salvaguardar el comercio.

El transporte marítimo es esencial para la economía mundial, considerando que más del 80% del comercio global se transporta por mar. ALC es responsable del 7% del total de la carga de contenedores del mundo, lo que más o menos equivale a la participación de la región en el PIB mundial.

No obstante, la mayoría de los países en desarrollo han afrontado desafíos debido a infraestructuras y gestión portuarias deficientes, que dan lugar a una baja productividad y operaciones costosas. Desde la década de 1980, la solución fue la implementación de Asociaciones Público-Privadas (APP), bajo las cuales las autoridades portuarias continúan como propietarias, y el sector privado se hace cargo de las operaciones.


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En todo el mundo, las APP han demostrado ser un modelo eficiente para adoptar las tendencias de "contenedorización" de las cargas y solucionar las necesidades de infraestructura y operacionales. ALC no fue la excepción: en la actualidad, las APP constituyen la norma de las terminales portuarias de carga en contenedores y multipropósito. El 92% de las TEU de la región se trasladan desde y hacia puertos de APP, que representan el 83% de las terminales de contenedores de la región.

Según estimaciones del BID, en la última década se registró un promedio de tres nuevas APP portuarias por año, principalmente a través de contratos de arrendamiento (landlord model, en inglés) sobre la infraestructura existente. Dichos contratos se han adjudicado en su mayoría por medio de procesos de licitación competitivos. Hasta 2019 la mayoría de las APP eran autosostenibles, lo cual generaba un flujo de ingresos al gobierno- a partir de pagos fijos o basados en los ingresos, que permitía asignar el gasto público a otras necesidades.

La operación de los puertos privados mejoró la competitividad de ALC gracias a las importantes mejoras de eficiencia y productividad de la gestión de la carga. En particular, desde inicios de este siglo, los puertos de América Latina y el Caribe incrementaron su eficiencia operativa más de 20%. Los datos muestran que la participación del sector privado y la competencia están correlacionadas con mejores niveles de desempeño operativo y económico, además de puertos en mejor estado de mantenimiento.

Gráfico

Ante los nefastos efectos del COVID-19, el papel del sector privado en la incorporación de avances tecnológicos será clave a fin de asegurar la seguridad en las terminales, proteger el abastecimiento de alimentos y bienes de consumo masivo esenciales y continuar las actividades comerciales. La pandemia resaltó la necesidad de contar con tecnología que permita la operación remota y el control autónomo por computadora, y el sector privado está bien posicionado para implementar aún mayores avances. Los ejemplos van desde operaciones sin papel ubicadas en sitios remotos, al manejo de grúas automatizadas, pilotaje autónomo o remoto, traslado automatizado de contenedores y plataformas de carga digitales con tecnología blockchain.

Una de las conclusiones más importantes, y reiteradas, es que los proyectos del sector público que buscan la participación de sector privado deben estar estructurados dentro de un marco institucional y regulatorio adecuado. También deben alinear los incentivos para maximizar los retornos sociales. Es necesario identificar bien los riesgos, además de asignarlos de manera eficiente, en particular, considerando que el COVID-19 resalta la importancia de la identificación y gestión de riesgos para los proyectos de infraestructura.

Las lecciones aprendidas de APP anteriores indican que es importante contar con equipos técnicos sólidos del lado público para poder identificar, estructurar, licitar e implementar correctamente los proyectos, y asegurar altos estándares de rendimiento de los activos, así como calidad en la prestación de servicios. De hecho, existe una relación estrecha entre la calidad regulatoria, la eficacia del gobierno y la eficiencia de los servicios de infraestructura.

Las instituciones multilaterales también tienen un rol relevante, no sólo en la provisión y movilización de recursos financieros para estos proyectos sino también en el apoyo técnico a los gobiernos. Los datos muestran que el financiamiento multilateral aumenta el número de prestamistas de un determinado proyecto y el plazo de pago promedio de los préstamos sindicados, haciéndolos más asequible. Algunos ejemplos recientes son Puerto Antioquia en Colombia, Puerto Posorja en Ecuador y Kingston Container Terminal en Jamaica (nuestro estudio de caso reciente sobre este proyecto se encuentra disponible aquí): todos cuentan con financiamiento de BID Invest.

El pasado ilumina el futuro: en medio del COVID-19 y más allá, el rol del sector privado -- con el apoyo de sólidas contrapartes públicas -- es y será más pertinente que nunca, y los organismos multilaterales continuarán teniendo un rol clave a la hora de prestar asistencia, brindar financiamiento y movilizar recursos para lograr que estas inversiones se materialicen con éxito al tiempo que se maximizan los retornos sociales.

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Escrito por

Ancor Suárez-Alemán

Economista, PhD, BA, con más de 15 años de experiencia laboral en el campo de la economía y política de infraestructura. Especialista Senior en Asociaciones Público-Privadas (APP) en la Vicepresidencia de Países del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo. Actualmente lidera el apoyo del sector público en la fase inicial de las APP de infraestructura en el BID, asesorando a 26 gobiernos de América Latina y el Caribe en aspectos de la fase inicial (marco regulatorio e institucional de las APP, planificación y priorización de infraestructuras, coordinación entre la Gestión de Inversiones Públicas y las Unidades de APP, capacitación); fase de operaciones (preparación y estructuración de proyectos de infraestructura, con énfasis en transacciones portuarias); y desarrollo y difusión del conocimiento en APP de infraestructura. Además, es el gestor de la Red Regional de América Latina y el Caribe sobre Análisis y Mejores Prácticas en APP. Gestor de Proyectos del BID para el desarrollo de Infrascope - análisis del entorno habilitador para APP eficientes y sostenibles en infraestructura social y económica en América Latina y el Caribe (energía, telecomunicaciones, transporte, infraestructura social, agua y saneamiento), una iniciativa conjunta del BID y The Economist Impact. Anteriormente, trabajó en el Departamento de Infraestructura y Energía del BID desarrollando y coordinando productos estratégicos de conocimiento en infraestructura relacionados con inversión, financiamiento, gobernanza, regulación y desempeño, entre otras áreas. Antes de eso, trabajó en el Banco Mundial en la práctica de transporte, donde desarrolló resultados de conocimiento en transporte como el primer informe de competitividad portuaria para la región de Asia Meridional. Ha asesorado a sectores público y privado en Europa, Asia Meridional, América Latina y el Caribe. Antes de su carrera en Washington D.C. (EE.UU.), contribuyó a varios proyectos de Cooperación Europea en Ciencia y Tecnología sobre modelos de negocio para mejorar la financiación y habilitar el financiamiento de proyectos de infraestructura, así como proyectos de inversión en infraestructura nacionales y regionales. Completó su PhD enfocándose en la Competitividad Portuaria y la Política Europea de Transporte Marítimo. Ha sido autor y coordinador de estudios generales y sectoriales, y ha publicado más de 100 trabajos sobre economía, política, inversión y financiamiento de infraestructura, y APP en diversas revistas y otras publicaciones especializadas.

Paula Castillo

Paula Castillo es Oficial Senior en la División de Estrategia, Planificación y Sinergias de IDB Invest, donde lidera el trabajo estratégico y analítico en transporte, infraestructura social y asociaciones público-privadas (PPP). Paula también participa en el desarrollo de marcos regionales e iniciativas de estrategia corporativa destinadas a maximizar el impacto de IDB Invest. Antes de su rol actual, Paula se desempeñó como asesora técnica del Vicepresidente de Sectores y Conocimiento en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y trabajó como consultora en la División de Transporte del BID. Antes de unirse al Grupo BID, contribuyó al Departamento Nacional de Planeación de Colombia en la División de Infraestructura y ocupó posiciones académicas en la Universidad de los Andes. Paula tiene un título en economía, una maestría en gestión de la sostenibilidad de la Escuela de Negocios Kogod de la Universidad Americana en Estados Unidos, y una maestría en economía de la Universidad de los Andes.

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