La conectividad 5G, un impacto positivo en el cambio climático

Las conexiones a Internet 5G de alta velocidad ayudarán a extender el acceso a la información y al trabajo remoto, reduciendo las emisiones provenientes de automóviles y aviones, y facilitando el uso de vehículos autónomos. Esto redundará en menos accidentes y la adopción generalizada de edificios inteligentes que utilizan menos energía.

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El cambio climático es uno de los desafíos más apremiantes de la humanidad. Existe amplio consenso de que la actividad humana es su causa principal. Cada sector de la economía suma a la emisión de gases de efecto invernadero, y son la energía, los materiales, el transporte, la agricultura y la deforestación los responsables del mayor impacto negativo.

Aún así, no todo han de ser malas noticias, y hay partes de la economía que pueden ayudar: por ejemplo, el sector de telecomunicaciones, a través de las conexiones de internet de quinta generación (5G) de alta velocidad.

Si queremos cumplir con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el ascenso de temperatura para 2050 a mucho menos de 2 grados —incluso a 1,5 grados de ser posible— queda por delante un esfuerzo monumental. Esto implicará reducir las emisiones a una escala nunca vista. También hay consenso en que tal transformación requerirá un aporte profundo de las tecnologías disruptivas. El Foro Económico Mundial declaró que las tecnologías digitales podrían disminuir las emisiones en un 20% en los sectores económicos que más las producen para 2050.

Está claro que la industria móvil puede tener un rol protagónico en esto. Los teléfonos móviles son un elemento que está en todas partes hoy en día, y según cuenta The Economist, “podrían ser la herramienta de desarrollo más efectiva que existe”. Liderado por GSMA, una organización mundial que unifica el ecosistema de operadores de redes móviles, el sector fue de los primeros en comprometerse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. En 2019, el Directorio de GSMA puso el foco en el ODS 13 (Cambio climático) y, en nombre del sector, estableció el objetivo de alcanzar las emisiones de carbono netas cero para 2050.

Ahora la industria está enteramente embarcada en la implementación de las tecnologías 5G, punta de lanza de la digitalización. Esto abre una oportunidad enorme de impactar en el cambio climático de manera positiva.

¿Qué es la tecnología 5G y cómo puede ayudar?

5G es la última generación de tecnologías de redes celulares de banda ancha. Promete ser 100 veces más rápida que la tecnología 4G y presenta una latencia de tan solo 1 milisegundo y una mejor eficiencia del espectro. Este salto significativo en la calidad de los servicios de banda ancha móvil también develará todo el potencial de la internet de las cosas (IoT). La IoT permite que se conecten a internet todo tipo de sensores y dispositivos. Existen cantidades de ejemplos de soluciones con IoT y tecnología 5G que favorecen el cambio climático, en todas las actividades económicas y humanas.

Por ejemplo, la tecnología 5G permitirá que más personas trabajen y accedan a información y entretenimiento en forma remota, lo cual reducirá las emisiones provenientes de automóviles y aviones. El sector del transporte también sabrá de los efectos positivos gracias a los camiones y automóviles autónomos. Según Qualcomm Technologies, “conectar vehículos a sus entornos —otros vehículos, la infraestructura y los peatones— podría ahorrar entre un 15% y un 20% de las emisiones de carbono”. La prevención de accidentes también puede reducir el flujo de tránsito en un 25%. La actualización de la información de tránsito en vivo y la sincronización de los semáforos en tiempo real reducirán los tiempos de traslado y la cantidad de automóviles en las calles.

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Los edificios verán una caída significativa del uso de energía —los dispositivos podrían aumentar o disminuir el consumo de energía automáticamente— ya que el control de la temperatura podría ser automático y el de las luces más eficiente. Las empresas de servicios públicos pueden detectar fugas de gas y pérdidas de agua y aguas residuales.

Los dispositivos conectados con tecnología 5G o IoT ya brindan datos en tiempo real a productores agrícolas, lo cual contribuye a la agricultura de precisión y a un uso de los recursos que resulta más apropiado para el clima. Los cultivos se pueden cosechar en el momento óptimo y se reduce el desperdicio de alimentos. Por supuesto que el impacto positivo en el cambio climático es exponencial cuando la conectividad se suma a otras tecnologías, como la IA y la computación en la nube. En Costa Rica, las organizaciones sin fines de lucro están luchando contra la deforestación ilegal con una combinación de tecnología de 5G e inteligencia artificial.

Con tecnología 5G, debemos también esperar una proliferación de redes privadas. En Brasil, el fabricante de alimentos Nestlé está construyendo la primera red 5G independiente privada en sus instalaciones. Esta iniciativa Industria 4.0 es una movida hacia el modelo de fábricas autónomas. De una mayor optimización e innovación nacen la productividad y la eficiencia, también en el uso de recursos con beneficios para el medioambiente.

La tecnología 5G también tiene sus detractores…

Algunas ONG se preguntan si los costos de la tecnología 5G y las externalidades —principalmente en términos de consumo de energía— superan sus beneficios. Una cantidad mayor de dispositivos también requiere minería de metales raros e incrementa los desperdicios electrónicos. A medida que la cantidad de personas y dispositivos conectados aumenta el uso de datos de forma exponencial, también crece el consumo de energía, si bien las emisiones relacionadas con la tecnología 5G por unidad de datos se reducirán drásticamente en al menos 90%.

Los actores del sector están implementando múltiples estrategias de sostenibilidad, que van del reciclado de materiales tóxicos y desperdicios electrónicos hasta el uso de soluciones de energía verde. En América Latina, TIM pretende cubrir el 90% de sus requisitos energéticos con fuentes renovables para 2025, mientras que Telefónica busca usar exclusivamente energía renovable en todas sus operaciones regionales para 2030. El modelo de infraestructura compartida también contribuye a bajar las emisiones. Las prácticas de infraestructura compartida pasiva son comunes, pero va en crecimiento la tendencia a compartir más elementos activos en las redes, como es el caso de Internet para Todos en Perú, una empresa de cartera de BID Invest.

Desafortunadamente, la implementación de tecnología 5G en América Latina y el Caribe viene rezagada respecto de otras regiones. Se espera que haya 86 millones de conexiones de 5G en la región para 2025, un número considerablemente menor que los 267 millones esperados para América del Norte, los 893 millones en China y 276 millones en Europa, de acuerdo con GSMA. En términos de IoT, la región anticipa que habrá 1200 millones conectados para 2025, comparados con los 24.000 millones en todo el mundo.

Conectividad y cambio climático: la necesidad de un esfuerzo coordinado

Según se publicó en MIT Technology Review, “la conectividad celular por banda ancha es un habilitador con la potencia única para mover las palancas de la transformación de descarbonización, incluidas la eficiencia y la optimización, analítica y conocimiento, y nuevos caminos hacia la disrupción”. La tecnología 5G puede facilitar la transición hacia un futuro más sostenible, más ecológico y de menor carbono. Las comunicaciones móviles no solo contribuyen a los 17 ODS, sino que también tienen un lugar central en las estrategias de mitigación de los efectos del cambio climático y la adaptación a ellos.

Manejar el cambio climático es una misión multifacética. Exigirá un esfuerzo conjunto de todos los actores sociales de los sectores público y privado. En esto, la tecnología 5G tendrá un claro papel aglutinador. 

Autores

Guillermo Mulville

Guillermo lidera el equipo de Telecomunicaciones, Medios y Tecnología (TMT) de BID Invest, adonde ingresó en 2016. Es responsable del desarrollo de

Gema Sacristán

Gema Sacristán es la directora general de negocio de BID Invest. Se unió al Banco Interamericano de Desarrollo en el 2008 como oficial de inversión

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