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En 2016, las Asambleas de Gobernadores del Grupo BID decidieron incrementar en forma significativa la cartera de ofertas para proyectos climáticos.

En la reunión anual, realizada en Bahamas, establecieron una meta de asignar el 30% del financiamiento combinado del Grupo BID –la totalidad de las aprobaciones de préstamos, garantías, subsidios de inversiones, cooperaciones técnicas y operaciones de capital– para proyectos relacionados con el cambio climático para fines de 2020. Esa cifra representaría el doble del volumen anual promedio del financiamiento climático que ofreció el Grupo BID entre 2012 y 2015.

Nuestras acciones climáticas son coherentes con un conjunto de principios voluntarios que adoptaron el Grupo BID y otras 25 instituciones de todo el mundo en 2015. Según esos principios, las instituciones deben:

  • Comprometerse con las estrategias climáticas: esto significa establecer prioridades y políticas estratégicas en los niveles más altos con el fin de integrar consideraciones de cambio climático en las actividades de préstamo y asesoría.
  • Gestionar los riesgos climáticos: las instituciones financieras deben evaluar las carteras propias y las inversiones nuevas, así como trabajar con los clientes en la determinación de maneras de incrementar la adaptabilidad y la sostenibilidad.
  • Promover metas climáticamente inteligentes: la idea es generar nuevos productos y herramientas para movilizar más financiamiento para la acción de cambio climático.
  • Mejorar el desempeño climático: este principio atiende la necesidad de contar con las herramientas apropiadas para hacer el seguimiento del desempeño climático.
  • Rendir cuentas sobre su acción climática: las instituciones financieras deben mantener la transparencia respecto de su desempeño climático y, cuando sea posible, informar los resultados de las carteras de inversiones en este sentido.